
Hacía años que no pisaba esta clásica marisquería de Valencia, situada en el barrio de Russafa y hace unas semanas fue el lugar escogido por la Peña Gastronómica 'Tres Amigos' (creo que no hace falta explicar el nombre) para celebrar la primera de sus cenas (hasta ahora todo habían sido comidas). Uno de los nuestros no conocía
'Casa Vicent' y fue una forma de volver a este local, aunque como iré contando, la experiencia no fue tan grata como deseábamos. Nada más tomar asiento nos sirvieron un caldito caliente para templar el cuerpo (gentileza de la casa) y pidimos unas cervezitas. La mía, una Alhambra Reserva. Sin más preámbulos entramos en materia con una batería de entrantes

Pedimos tres ostras de Arcade, aunque nos sirvieron 4 pues una se les había descacarillado al abrirla. La mía estaba excelente, pero las de mis compañeros también tenían pequeños restos de cáscara, procedentes de la apertura

Seguimos con unos berberechos a la planca, correctos de calibre y de punto justo, algunos quizás un poco demasiado hechos. Personalmente los prefiero al vapor, con su jugo, pero estaban, para mí, bien.

Las láminas de bacalao ('carpaccio') sobre lecho de tomate fueron sin duda el plato estrella de la noche. Excelente!!!

Sin embargo, con los tacos de sepia llegó la decepción. Recordaba con agrado este plato de mis anteriores 2 visitas (hace años) al local y el recuerdo era compartido con otro de mis acompañantes. Pero... a veces es malo vivir de tiempos pasados. La cocción correcta pero el sabor totalmente insulso... una pena

Esta vez decidimos arriesgar y pese a estar en una marisquería optamos por los platos de carne, que iban acompañados de unas excelentes patatas paja (de las mejores que he probado nunca)

Las chuletitas de cordero fueron uno de los platos escogidos. Correctas.

El Solomillo, no nos gustó, estaba hecho a la plancha pero ni la calidad de la carne ni su textura (parecía cocido) no nos convenció. También pedimos una perdiz escabechada, que nos sirvieron templada (porque así lo pedimos) que estaba buena.

Los postres, tartas caseras de chocolate blanco y negro, estaban muy buenas

Para los cafés un detallito de la casa

Todo ello lo regamos con dos excelentes botellas de cava Recaredo Reserva. Quiero creer que un poco la desilusión fue motivada por pedir carne en lugar de marisco, pero aún así se presupone que en un local como este (muy entrañable por cierto) la oferta cárnica debe estar también a la altura de las circunstancias... Aún así, la comida estuvo bien y la noche siguió por otros derroteros que no es menester comentar aquí.....